| Síntomas Los síntomas se inician alrededor de los 45-50 años. Los síntomas afectan a los individuos susceptibles que han fumado unos 20 cigarrillos al día durante 20 años o más. Los pacientes con EPOC leve pueden tener pocos síntomas o incluso no tenerlos. Pero no hay que olvidar que la sintomatología es inespecífica de la EPOC y puede aparecer en otras enfermedades. La tos y la expectoración (producción de esputo), preferentemente matutinas, y la disnea (sensación de ahogo, de falta de aire) progresiva son los síntomas más frecuentes en la EPOC. Además las infecciones respiratorias recurrentes con aumento de los síntomas, sobre todo en invierno, también son frecuentes. La tos crónica es de predominio matutino y con frecuencia se acompaña de expectoración. En el inicio puede ser intermitente, aunque más tarde aparece a diario y puede estar presente todo el día. En raras ocasiones es de predominio nocturno. No guarda relación con la gravedad o las alteraciones funcionales respiratorias. Las características del esputo pueden ser de utilidad clínica, pues un aumento de su volumen o purulencia pueden indicar la presencia de una infección respiratoria. Ambos síntomas, tos y expectoración, son los que suelen estar presentes en la mayoría de los pacientes. La disnea es el síntoma principal en la EPOC, pero al ser una apreciación subjetiva no todos los pacientes la perciben de igual forma aunque tengan el mismo grado de limitación del flujo aéreo, sobre todo las personas mayores. Unos 10 años después de surgir los primeros síntomas suele manifestarse la disnea de esfuerzo y cuando aparece existe ya una obstrucción moderada o grave al flujo aéreo, aunque su relación con la pérdida de función pulmonar no es estrecha. La disnea es persistente (está presente todos los días), se desarrolla de forma progresiva y puede llegar a limitar las actividades de la vida diaria. Para medir la disnea, en la práctica médica se emplea la escala propuesta por el Medical Research Council británico.
Modificada del British Medical Research Council Los signos que el médico puede encontrar en la exploración física son poco expresivos en la EPOC leve y moderada. En la EPOC grave la espiración alargada (el espirar el aire durante más de 5 segundos) y la presencia de sibilancias en la auscultación (pitidos en el pecho) son signos inespecíficos de obstrucción bronquial. También se puede encontrar pérdida progresiva de peso, cianosis central (color azulado de labios y uñas), facies abotargada, temblor o somnolencia (por el aumento de CO2), edemas (hinchazón) en las extremidades inferiores o hepatomegalia (hígado aumentado de tamaño). Los pacientes afectos de bronquitis crónica suelen presentar tos con expectoración, infecciones recurrentes de las vías aéreas y disnea de esfuerzo, aunque ésta tiende a ser más episódica que progresiva. Tienen tendencia a pasar largos períodos de tiempo asintomáticos o con mínima disnea. Los pacientes no suelen ser delgados, generalmente son robustos, pudiendo ser obesos. Con las infecciones respiratorias pueden llegar a desarrollar una insuficiencia respiratoria que ponga en peligro su vida. Los pacientes afectos de enfisema generalmente presentan disnea. En los EPOC leves y moderados, la disnea sólo está presente durante el ejercicio, y posteriormente al progresar la enfermedad, la disnea se presenta con niveles menores de esfuerzo. La tos es escasa y casi sin expectoración. Estos pacientes con frecuencia tienden a perder peso a medida que progresa su enfermedad, presentando un biotipo asténico. Es frecuente que estos enfermos presenten un tórax enfisematoso o en tonel, que se produce como efecto de que el enfisema crónico mantiene el tórax en hiperinsuflación forzada (estado inspiratorio permanente), a lo que se suman los efectos de la tos, lo cual hace que progresivamente aumente el diámetro anteroposterior del tórax y esto junto a la acentuación de la cifosis dorsal (curvatura de la columna vertebral), da una aspecto redondeado al tórax. Agudizaciones: La infección respiratoria es la causa de agudización más frecuente (60% de los casos). Los microorganismos más frecuentes son las bacterias (60-70%) y los virus. Los síntomas que presentan los pacientes son aumento de la tos y de la expectoración, que puede ser purulenta, y aumento de la disnea. Hay otras causas de agudización menos frecuentes, como la insuficiencia cardiaca o el tromboembolismo pulmonar. Complicaciones: La insuficiencia respiratoria crónica se define por la existencia de un hipoxemia arterial mantenida (presión parcial arterial de O2 < 60 mm Hg.), con o sin retención de CO2 (presión parcial arterial de CO2 > 45 mm Hg.), a pesar de realizarse un tratamiento correcto. Suele aparecer de forma insidiosa y puede agravarse durante el sueño y producir un deterioro de las funciones superiores. El cor pulmonale se debe al efecto de la hipoxemia sobre la circulación pulmonar (hipertensión pulmonar). Cursa con manifestaciones de insuficiencia cardiaca derecha: hepatomegalia, edemas en extremidades inferiores, etc.
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