| Diagnóstico En España la EPOC está infradiagnosticada: 3 de cada 4 personas que lo padecen lo ignoran, lo que conlleva que el diagnóstico se realice en estadios avanzados y se retrase el inicio de tratamiento. Debe ser considerado el diagnóstico de EPOC en cualquier paciente que presente tos, aumento de la producción de esputo o disnea, y/o una historia de exposición a factores de riesgo de la enfermedad. 1. Exploración funcional respiratoria: • Espirometría forzada: La reducción al flujo aéreo es la alteración funcional que domina en la EPOC, por lo que la espirometría es la herramienta fundamental que nos permite establecer el diagnóstico de la enfermedad, evaluar la gravedad y seguir su evolución. Es el único medio que permite detectar la EPOC cuando aún está en las fases iniciales de la enfermedad y no ha dado síntomas. Se debe realizar a cualquier fumador o exfumador de más de 40 años que presente tos, expectoración habitual o disnea El parámetro que mejor refleja el grado de obstrucción es el FEV1 (volumen espiratorio forzado en el primer segundo), expresado como porcentaje del valor de referencia. Se considera que existe obstrucción al flujo aéreo cuando el FEV1 es inferior al 80% del valor de referencia y la relación FEV1/FVC es inferior a 70% (FVC es la capacidad vital forzada). En las fases iniciales de la enfermedad el FEV1 puede estar dentro de los valores normales de referencia y lo único que refleja la obstrucción es la disminución de la relación FEV1/FVC. En la enfermedad de la pequeña vía aérea lo único que se encuentra es una disminución de los flujos medios (FEF25-75%). El FEV1 es el parámetro que mejor predice el pronóstico de la EPOC. Cuanto menor sea éste o mayor su descenso anual, peor es el pronóstico. La disminución del FEV1 no es uniforme a lo largo de los años, sino que varía con el tiempo: es más rápida cuando la enfermedad es moderada mientras que tiende a enlentecerse cuando la enfermedad está más evolucionada. Aunque la caída del FEV1 es variable es raro que un paciente que termine padeciendo EPOC no presente alteraciones espirométricas hacia los 50 años. Por lo tanto se recomienda la realización de una espirometría anual para detectar a los pacientes “susceptibles” de padecer la enfermedad. En los pacientes con enfermedad moderada o grave se recomienda practicar una espirometría forzada con una periodicidad anual, para evaluar el ritmo de pérdida de función pulmonar, y así establecer el pronóstico de la enfermedad y plantear distintos tratamientos. El FEV1 medido tras la administración de broncodilatador es el mejor parámetro para evaluar la progresión de la enfermedad.
• Prueba broncodilatadora: Es imprescindible en la valoración inicial del paciente. Si una prueba broncodilatadora es muy significativa, o el FEV1 se normaliza, habrá que cuestionar el diagnóstico de EPOC y sugerir asma bronquial. • Capacidad de difusión pulmonar de monóxido de carbono (DLCO): • Volúmenes pulmonares estáticos: • Gasometría:
En el enfisema se puede observar signos de hiperinsuflación pulmonar, con descenso y horizontalización de los hemidiafragmas, horizontalización de las costillas, hiperclaridad con pobreza de vasos y aumento del espacio aéreo retroesternal y radiotransparencia. También podemos visualizar bullas. • Tomografía computerizada (TC):
Dependiendo de las características del paciente, de las complicaciones que presente y de las enfermedades concomitantes que tenga se podrán realizar otras exploraciones: pruebas de esfuerzo, polisomnografía nocturna, electrocardiograma, hemograma o cultivo de esputo.
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